martes, 13 de octubre de 2015

Tahures, ventajistas, y otros. Competencia o deslealtad.

(Entrada reeditada)
Los ventajistas, tal como su nombre indica, son aquellos que aprovechan las ventajas, si bien el significado que pretendo darle a este vocablo, es el que le daba nuestro grandísimo y lamentablemente poco reconocido escritor D.Marcial Lafuente Estefanía, que lo utilizaba para designar a los jugadores profesionales de póker en los salones del Oeste, utilizando más artimañas y trampas que técnica para desplumar a los incautos que osaban sentarse en su mesa. Muchas veces a sueldo de los propietarios de dichos salones, D. Marcial, describía como nadie a estos ventajistas, con su aspecto de ave rapaz, su indumentaria característica, y sus armas, a veces ocultas igual que algún naipe ganador, en las mangas de su camisa.


Los más jóvenes, seguramente no sabrán de quién les hablo. Pueden verlo en este enlace, donde otro maestro de este género y de otros, compañero suyo en la histórica Editorial Bruguera, lo describe de manera espectacular. No es otro que D. Francisco González Ledesma, más conocido en el mundo de los bolsilibros como Silver Kane.

El motivo de este post, es poner de relieve algunas prácticas que otros ventajistas, en la actualidad, similares a los descritos por D.Marcial, utilizan con frecuencia, con una naturalidad pasmosa en todos los ámbitos profesionales, ya que las consideran normales, parte de su trabajo, y elementos naturales de la competencia. Yo las considero deslealtad, por no utilizar epítetos más fuertes, además que no quedarían bien para los visitantes (al menos eso pienso), como "sinvergüenzas", "piratas" , u otros calificativos más propios de dichos ventajistas. Dejémoslo ahí.

Sólo recordar, que los casos expuestos, proceden de mi experiencia propia, o de personas allegadas a mí, y que gozan de mi entera confianza. Nada de "Me han dicho..." "Me han contado..."





Los ventajistas en la Administración.
Hace ya algún tiempo, remití al Ayuntamiento de una localidad de cuyo nombre no quiero acordarme, concretamente a su asociación de mujeres emprendedoras, una propuesta de charla o ponencia totalmente gratuita, sobre el emprendimiento, y la creación de microempresas, enfocado en la búsqueda, mantenimiento y fidelización de clientes.

Su respuesta fue, que tuviera en cuenta que el contenido debía estar dirigido y enfocado a mujeres.

Contesté que ya lo había previsto, y les envié un proyecto-resumen inicial en vídeo con dichos contenidos, para desarrollar. (Aquí la propuesta).

Su respuesta fue el silencio más absoluto. Aún hoy, estoy esperando, aunque sea una negativa. Pero eso no es todo.

Aproximadamente un mes después, vi en los tablones del Ayuntamiento una propuesta sospechosamente parecida a la que había hecho, bajo la modalidad de cursillo (de pago), dos días a la semana, ofrecida por una ponente de cuyo nombre tampoco quiero acordarme.

Me apunté, y mi sorpresa dejó paso a la indignación cuando vi mis textos, con orden cambiado, mis esquemas con otros colores, y a la mencionada señorita exponiendo todo aquello como si fuera creación suya.

La interpelé, y su sonrisa cambió a una mueca extraña, saliendo de la sala, y apareciendo poco después con un ordenanza municipal, un policía local y otro sujeto que se identificó como el coordinador de los programas de formación del maldito municipio, con una carpeta llena de papeles, que me mostró, como el programa oficial de formación, dónde constaba MI PROPUESTA, a nombre de la ventajista. Me rogó abandonase el lugar, con la promesa de la devolución del importe abonado.

Mis esfuerzos por demostrar la "paternidad" del proyecto ante diferentes estamentos de la Administración han sido del todo inútiles, y poco tiempo después he conocido por un amigo residente allí, que la mencionada señorita tiene "amistades" muy influyentes en el, una vez más, maldito municipio, a pesar de su nulidad como formadora, escasa capacidad y conocimiento del tema, tras haber escuchado su exposición, más propia de una reunión de amigos.

Los ventajistas del banco.
Una amiga íntima, que trabaja en una reconocida empresa aseguradora, contactó con una clienta, que tenía varios productos contratados, ofreciéndole un plan de pensiones personalizado, que dicha clienta encontró atractivo, dándole los datos bancarios para la oportuna domiciliación, y acordaron verse al día siguiente para firmar el contrato.

Acto seguido, mi amiga, llamó a la entidad bancaria, para confirmar la cuenta de cargo de los recibos, distinta a otra donde se domiciliaban el resto de productos contratados.

Al día siguiente, pocas horas antes de reunirse con la clienta, ésta llamó a mi amiga, rogándole que cancelase el contrato. Desde el banco la habían llamado el día anterior por la tarde, para ofrecerle otro plan de pensiones, que según expuso, le facilitaría el acceso a financiación, tanto para ella, como para sus hijos que también tenían cuenta allí, y que si no lo contrataba, el "grifo del crédito" podía cerrársele considerablemente.

Otro póker de ventajista.



Estos dos casos (tengo más), creo que  ilustran de manera palpable las artimañas, trucos y trampas de estos ventajistas, que colocan bajo el manto de una supuesta competencia, que entiendo pueda ser más o menos dura y feroz. Pero esto no es competencia. Es deslealtad. Es jugar sucio. Es aprovecharse de la buena fe, y es propio de personajes impresentables, fulleros y ruines.

Tendré que emular al maestro Don Marcial.

Me voy a comprar un Colt 45.

8 comentarios:

  1. un delito con agravante, robar una idea y lucrar con ella, pero está en contexto, ¿municipio dijo? ¿no es ahí donde trabajan políticos democráticos?, creo que debemos comenzar a pensar en reformular nuestro sistema de gobierno, haciéndolo más virtuoso, un abrazo.

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  2. De acuerdo contigo Rubén. Es algo con lo que me he encontrado en varias ocasiones. Sólo tienen acceso a los programas formativos, cursos, etc, los amiguetes del político responsable de turno. No importa la cualificación, y cuando "no se llega" intelectualmente se opta por la "captura" de lo ajeno presentándolo como propio.
    Gracias por tu comentario, por tu apoyo, y recibe un cordial saludo.

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  3. La verdad es que el caso del Ayuntamiento no por sintomático es menos indignante. Supongo que dicha asociación es una entidad privada vinculada al Ayuntamiento a través de algún servicio municipal. Yo hubiese aprovechado la ocasión de tener delante a la policía para indicar mi intención de realizar una denuncia ante ella en ese mismo momento.
    Agotada la vía administrativa, es posible que en ese simple acto, me dirigiría a la comisaría, cuartelillo o juzgado de guardia más cercano, pues como dice Rubén, se trata de un delito y por lo que parece tu acumulas pruebas suficientes (tu correo electrónico, resumen del curso enviado, anuncio del mismo en el tablón del Ayuntamiento, material didáctico, ..). Sin olvidar incluir al Ayuntamiento en la denuncia, que además ha recaudado por el acto.
    Normalmente estas tramas, donde está implicada la connivencia activa o pasiva de un político o entidad pública, se resuelven poniéndole en la situación de responder ante la justicia, momento en el que dejan de actuar como trama y abandonan a su suerte al protegido/a. La subsanación y compensación pueden venir inmediatamente, tampoco menor, la satisfacción ética de haber actuado por el bien del interés público.
    Lo del sistema de gobierno, que dice Rubén, también, pero eso va por otra vía, mientras tanto opino que debemos apurar las herramientas de nuestro sistema legal denunciando la vulneración de nuestros derechos y legítimos intereses.

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  4. Tienes toda la razón el lo que comentas, Julián.
    En mi caso, por ignorancia o buena fe, mis materiales y contenidos, son publicados en mi página de manera libre, al igual que cuando he creado algún proyecto, me he limitado a guardarlo/archivarlo en mi P.C, sacando una copia cuando he precisado exponerlo, o presentarlo en charlas, conferencias y actos similares.
    Cuando me presenté a denunciar el plagio, se me mostró el depósito, certificación y registro de ese material debidamente sellado con credenciales de copyrigth, es decir, la ventajista, había tenido la precaución de registrar todo el material a su nombre en un depósito de copyrigth, por lo que tuve que renunciar a seguir con la denuncia.
    En eso fue más hábil que yo.
    Agradezco tu comentario, e ilustración sobre estos temas. No dudes que tomo nota para el futuro.
    Un saludo.

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  5. Te entiendo. Es cierto que hay que obrar con cautela en presencia de mangantes. Lo que hacemos público no restringe nuestro derecho de propiedad intelectual, pero procedimientos como su Registro, que los pícaros tomaron precauciones para utilizar a su favor agravando el delito, son realmente farragosos. Confórmate en este caso en saber que tú eres el experto que desarrolla y custodia ese conocimiento, y ellos se tienen que dedicar a robar para vivir porque sin duda es lo único que saben hacer. Algo que debe ser un obstáculo ingrato para ellos, aunque no nos consuele vivir entre delincuentes organizados, como parece el caso. Recibe todo mi apoyo.

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  6. Interesante la lectura...Yo también de "esa cabuya, tengo un rollo bastante grande" empezando por mi último trabajo en donde me pidieron presentar un plan para mejorar el rendimiento del equipo al que manejaba...Simplemente presenté la misma propuesta que venía presentando hacía 1 año, el gerente general la presentó como de él, la aplicó y me despidió...Nada peor creo yo.

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  7. Ese es otro tipo de ventajista. El que tienes al lado, con ansias desmesuradas por las medallas. Impresentables sin la preparación necesaria para no ya crear, sino aportar algo.
    Ánimo Augusto, gracias por tu comentario.

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